Al que madruga, le da sueño más temprano.
Por San Antón, la gallina pon.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
La palabra es playa, el silencio oro.
Valor y querer, facilitan el vencer.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Ahora adulador, mañana traidor.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
En boca cerrada no entran moscas.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
El buen vino resucita al peregrino.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
En pedregal no siembres cereal.
Tenés cola que te machuquen.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Costumbre mala, desterrarla.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Boca con duelo, no dice bueno.
Chico pueblo, grande infierno.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Al mal año, tarria de seda.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Cada cual en su corral.
Una palabra deja caer una casa.
La mujer que de día calla por la noche manda.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.