Caras vemos, corazones no sabemos.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Dios castiga, pero no ha palo.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
La monotonía genera aburrimiento
Estoy hasta las manos.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Pescar en río revuelto.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
La viña y el potro, criélos otro.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Oir a todos, creer a pocos.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Reniego de plática que acaban en daca.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Quien canta, su mal eta.
La flor caída no vuelve a la planta
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Quien lee y escribe no pide pan.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
El pan ya comido enseguida se olvida.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
El hombre propone y Dios dispone.
Duerme más que un gato con anemia.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.