Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Saber de pobre no vale un duro
El verano es la madre de los pobres
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Juego y bebida, casa perdida.
A consejo malo, campana de palo.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
De poniente, ni viento ni gente.
Solo como Adán en el día de la madre
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Más fea que una patada en la canilla.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
También de alegría se puede morir
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Las indirectas del padre Cobos.
¡A darle que es mole de olla!
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Inútil como bocina de avión.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
A cada cañada le llega su añada.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Yernos y nueras, en las afueras.
Pies fríos, corazón caliente.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Estas son de mi rodada.
De luengas vías, luengas mentiras.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Quien es feliz habla poco
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Leche y vino, veneno fino.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Con el metro que midas, te medirán.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.