Las cruces son las escaleras al cielo.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Trabaja y no comerás paja.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Más perdido que un moco en una oreja.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Dinero guardado, barco amarrado.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
Viejo con moza, mal retoza.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Donde mores no enamores.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Una rata dentro de una tinaja.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Por la plata baila el mono.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.