Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
A palabras necias, bofetones.
La boda de los pobres, toda es voces.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Lo estancado se pudre.
Con el mismo cuero las correas.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
La cabra siempre tira al monte.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Lo cortes, no quita lo valiente.
Donde pan comes migas quedan.
La cascara guarda el palo.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
A gran arroyo, pasar postrero.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Si hay miseria, que no se note
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
De la nieve no sale más que agua
A bestia loca, recuero modorro.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Se queja más que la llorona.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
No muerdas la mano que te da de comer.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Escucha el viento... que inspira