Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
De padres bocois hijos cubetas.
Todas las cosas pasan como el viento.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
A fullería, cordobesías.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Del odio al amor hay solo un paso.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Rey nuevo, ley nueva.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El dolor embellece al cangrejo.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Todavía aguas corren profundamente.
A malos ratos, buenos tragos.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
A Dios rogando y con el mazo dando.
¿Queres dormir al sueño?
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Si vives de fiado, vives señalado.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Más ordinario que un cementerio con columpios.