La sal no es atacada por las hormigas.
No es buena casa la que no tiene al lado bosque y río.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Escribir despacio y con buena letra.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Dar puntadas.
A cada día su pesar y su esperanza.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El buey pace donde yace.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.