Los fallos del médico, la tierra tapa.
Ni miento ni me arrepiento.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Lo bailado nadie me lo quita.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Juego de manos es de villanos.
Al mal circo le crecen los enanos.
El buen vino, de sí propio es padrino.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Incluso si el cielo se derrumba, habrá un agujero.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Boca sucia no habla limpio.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Más viejo es el viento y aún sopla.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
A golpe dado no hay quite.
Fruta que pronto madura, poco dura.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
En Abril y Mayo, haz harina para todo el año.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.