Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
A casa de tu hermano no irás cada verano.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Le dieron como a violín prestado.
Este es carne de cañón.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Escribir despacio y con buena letra.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
A cada día su pesar y su esperanza.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Dar puntadas.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
El buey pace donde yace.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
El perro con rabia, de su amo traba.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.