Más aburrido que mico recién cogido.
El hombre propone y Dios dispone.
Quien un día fue picado por la vibora, siente temor a una soga enroscada durante diez años.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Disfruta solo los placeres del momento.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Los sordos no oyen, pero componen.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Te pido hojas y me traes ramas.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
La belleza lleva su dote en el bolsillo
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Pan y vino y carne, a secas.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
La viña y el potro, criélos otro.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
A mala cama, buen sueño.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Sementera temprana, de cien una vana.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Sueño sosegado no teme nublado.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Dos no riñen si uno no quiere.