A caballo regalado, no se le ve colmillo.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Sigue los impulsos de tu corazón
A amo ruin, mozo malsín.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
La muerte, al pobre no se atreve.
Al leñador caza, y al cazador leña.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Donde entra la cabeza, entra la cola
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Rey nuevo, ley nueva.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
Ir a amarrar el zorro.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El buen vino sin ramo se vende.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
La oveja de muchos, el lobo la come.
La mentira produce flores, pero no frutos.
A largos días, largos trabajos.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
De perdidos, al río.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
No hay nada peor que un año sin siembra.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Boca sin dientes, casa sin gente.
El buen vino en vaso chico.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada