Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Quien no se arriesga no conquista
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Cólera de amantes resurgir del amor
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
A fullero, fullero y medio.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Mal duerme quien penas tiene.
Si vives de fiado, vives señalado.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Zapatero a tus zapatos.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Pan y vino andan camino.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
No gastés pólvora en chimancos.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Marido, comprad vino; que no lino.
A consejo ido, consejo venido.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Tu hablar te hace presente.
Hermanos hay tanto por hacer!
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Burlas que son veras, otro las quiera.