El que nada duda, nada sabe.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
A amante que no es osado, dale de lado.
No te metas donde salir no puedas.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Quien se casa, mal lo pasa.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
No hay cosa que no tenga su contra.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Lo que es bueno para el bazo, no lo es para el espinazo.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Carne en calceta, para quien la meta.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Quien mal padece, mal parece.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.