Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Cual es el rey, tal es la grey.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El hablar bien, poco cuesta.
Te voy a dar más cera que la que arde.
Quien ha atado el cascabel al cuello del tigre, debe quitárselo por sí mismo.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
muero Marta, y muero Harta.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
No me tientes Satanás.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Parecer uña y carne.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Secreto a voces.
Por San Blas ajete, mete uno y sacarás siete.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Amanecerá y veremos.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Buena es la regla, si la regla es buena.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Ligera de cascos.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Los argumentos del más fuerte siempre tienen más peso.
Marido celoso, viejo mañoso.
La que fácil llega, fácil se va.
Abogacía que no zorrocía.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Fía mucho, más no a muchos.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
La mujer golosa o puta o ladrona.