El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
El trato engendra el cariño.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien hijo cría, oro cría.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
No hagas leña del árbol caído.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Barco viejo, mal navega.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Quien busca, halla.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Dar y tejer es buen saber.
Un canasta usada ya no es bonita.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
No eches toda la carne al asador.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
El primer deber del amor es escuchar.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Sin segundo, no hay primero.