Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
El que se convida, fácil es de hartar.
Necesitado te veas.
El puerco nunca ve más arriba que la altura de su cabeza.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
La mala fe, no pare hembra.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Para San Vicente, enero pierde un diente.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Mejor solo que mal acompañao.
Desde chica, la ortiga pica.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
El amor es el premio del amor
Acúsole porque pisó el sol.
No le busques ruido al chicharrón.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
La que da beso da d'eso.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Casa convidada, pobre y denostada.
Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Más vale una imagen que cien palabras.
Juicios tengas, y los ganes.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Para colmo de males, tratar con animales.