Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Nada con nada, total nada.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
Ya que la casa se quema, vamos a calentarnos.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
A la par es negar y tarde dar.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Pan con pan comida de tontos.
Por todas partes se va a Roma.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Socorro tardío, socorro baldío.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Si quieres pollos el día del Señor, pon a incubar el día de la Ascensión.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Buena barba, de todos es honrada.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Tras el buen comer, ajo.
Estás entre la espada y la pared.