El que se enoja pierde.
Cada fracaso nos hace más listos.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
A la que te criaste, te quedaste.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Hablar por referencias es casi mentir.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Donde se ha visto que los patos le tiren a las escopetas.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Mas mata la duda que el desengaño.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Cara de beato y uñas de gato.
Fragilidad tu nombre es mujer.
El buen vinagre del buen vino sale.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Quien no arrisca, no aprisca.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Las damas al desdén , parecen bien.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Por San Blas, el besugo atrás.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
De padres bocois hijos cubetas.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
No eches más leña al fuego.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Amigos y libros: pocos y buenos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
En casa del músico, todos saben cantar.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.