Quien lee y escribe no pide pan.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Más vale odiado que olvidado.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
El nuevo paga novicial.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Lo que sea que suene.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Es más larga que la cuaresma.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
La jodienda no tiene enmienda.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
A caballo nuevo jinete viejo.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Dios castiga sin dar voces.
Año derecho, de la era al barbecho.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.