El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
El buen libro de las penas es alivio.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
La reputación dura más que la vida.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Las desgracias no vienen solas.
No hay don sin din.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
A galgo mojado, liebre enjuta.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Estoy que no me calienta ni el sol.
A medida del santo son las cortinas.
Llave puesta, puerta abierta.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.