El dar es honor; el pedir, dolor.
Como se va lo bueno, se va lo malo.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Risa liviana, cabeza vana.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Quien te ha visto y quien te ve.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Llenarle la cuenca a alguien.
[inicio del curso].
Los justos pagan por pecadores.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Con pedantes, ni un instante.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Trato es trato.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Comer en bodegón y joder en putería.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Casa no hará, quien hijos no ha.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Sol puesto, obrero suelto.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Árbol que no arraiga no crece.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.