El ingrato por un favor, coces cuatro.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
El de las piedras hace pan.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Es de sabios, cambiar de opinión.
El hable es plata, el silencio es oro.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
El que se queja, sus males aleja.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
En cada casa, un solo amo.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Orden y contraorden, desorden.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Si bebieres con el caldo no darás al médico un puerco cada año.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
De chica candela, grande hoguera.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Carne de cochino, pide vino.
El que da primero da dos veces.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Hay ropa tendida.