La crianza aleja la labranza.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Se queja más que la llorona.
Mujer que se queja, marido que peca
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Bien de mis males, mal de mis bienes.
De dos males, elige el menor.