A caballero nuevo, caballo viejo.
El ladrón no roba jamás una campana.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Viajar con un amigo hace amar la vida
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
A cama chica, echarse en medio.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Ama como el lobo ama a la oveja
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Casa ordenada, casa salvada.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Comida hecha, amistad deshecha.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
De casta le viene al galgo.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
No hay que reírse de la felicidad
Donde entra la cabeza, entra la cola
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Todos los santos tienen octava.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Actividad cría prosperidad.
La casa esta donde el corazón.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Boca de verdades, cien enemistades.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.