El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
No falta de que reirse.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
La buena lectura, alivia la tristura.
Genio y figura hasta la sepultura.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
A mala cama, buen sueño.
La fortuna es madrina de los necios.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
No cantes victoria antes de tiempo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Al loco y al fraile, aire.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Renegad de viejo que no adivina.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A veces se llora de alegría.
Salmón de enero, para mí el primero.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Hasta ajustar, regatear.
Cada cual en su corral.
Bien está el pájaro en su nido.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.