Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Un ruin ido, otro venido.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Fiar, en Dios y en otro no.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
A la mujer casada, el marido le basta.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Lentejas, comida de viejas.
Irse con la música a otra parte.
Dulce y vino, borracho fino.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
A las obras me remito.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Una en el papo y otra en el saco.