Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Aun el león se defiende de las moscas.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Cántaro roto para tiesto vale.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Hacer buenas (o malas) migas.
Ido el conejo me das consejo.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Las novedades son la sal de la vida.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Hechos son amores y no buenas razones.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Pedir peras al olmo.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
A quien le dan pan que no coma.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego