Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
El amor todo lo iguala.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Moza gallega, nalgas y tetas.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
No se vive de lo que se ingiere sino de lo que se digiere.
Has lo que debes y no lo que puedes.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Atáscate, que hay lodo.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Al que no le saben, le inventan.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
De un peligro, con otro me libro.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Obra acabada, maestro al pozo.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
No mes dos mortos mata os teus porcos
La pelota es redonda y viene en caja cuadra.