Sin sal, todo sabe mal.
Siempre que ha llovido ha escampado.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Las faltas son mayores cuando el amor es leve.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
La barba no hace al filósofo
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Según el sapo es la pedrada.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Entender lo bello significa poseerlo
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Teta de noviciado.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Quien asno nació, asno murió.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Cuenta errada, sea enmendada.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Daño merecido, no agravia.