Lagrimas con pan, pronto se secarán.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
A chico mal, gran trapo.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
No comes nueces por no tirar la cáscara.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Ya los perros buscan sombra.
El que tiene lengua a Roma va.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Hacienda que otro gano poco duró.
Aún está la pelota en el tejado.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Al hambre no hay pan negro.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
El vino abre el camino.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Llegar a la capada.
Caga más una vaca que cien palomos.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
La palabra es playa, el silencio oro.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Abre las ventanas al cierzo y al oriente y ciérralas al mediodía y poniente.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
No tires piedras sobre tu tejado.
Averiguelo, Vargas.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Mejor precavido, que arrepentido.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Pajaro que comió, voló.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.