El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
La edad de oro nunca es la presente.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Cuando tú naciste ya comía yo pan con corteza.
Meter aguja y sacar reja.
El blanco hielo de agua es mensajero
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Hay más tiempo que vida.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
El que afloja tiene de indio.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
En el menguante de enero, corta tu madero.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Las piedras rodando se encuentran.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Quien mucho duerme jornada pierde.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Es más infeliz que una mata de habas.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Romero ahíto saca zatico.
Llegar y besar, suerte es singular.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Amor sin plata, no dura.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Agrada y te agradarán.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Las piedras no hablan.
Ese no necesita sardinas para beber vino.