Los extremos nunca son buenos.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Fía mucho, más no a muchos.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Del viejo el consejo.
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
De hora en hora, Dios mejora.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
A liebre ida, palos al cubil.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
A ama gruñona, criada rezongona.
Casa de muchos, casa de sucios.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
La alegría da miedo
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Donde hay cariño, allí va el niño.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Las arrugas son la tumba del amor
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Lo que dejes para después, para después se queda.