Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Más enredado que un kilo de estopa.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Nunca te apures para que dures.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Hazte la fama y échate a la cama.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Cojo con miedo, corre ligero.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Cuatro ojos ven más que dos.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Madre quiero ser, e hijos tener.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
La moda no incomoda.
Dios, si da nieve, también da lana.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Suegra, ni de caramelo.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Si vives de fiado, vives señalado.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
A días claros, oscuros nublados.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.