La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
El amor refresca como el rocío
La mentira produce flores, pero no frutos.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Dar carne al lobo.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Cambiar de opinión es de sabios.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
De lo que se come se cría.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Quien se va, vivo y muerto está.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Nunca viene una desgracia sola.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.