Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Hay más días que ollas.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
La alegría alarga la vida.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Llevar adarga para viivir vida larga.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Una van de cal y otra van de arena.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
El muerto delante y la griteria atrás.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Remo corto, barca pequeña.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
Vale más un fiero león delante de uno que un perro traidor detrás.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
El abismo lleva al abismo
Negar que negarás, que en Aragón estás.
La tierra será como sean los hombres.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.