A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Ruego y derecho hacen el hecho.
No hay que llevar cocos al puerto.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Gloria mundana es gloria vana.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Los frailes en jubón, hombres son.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
A liebre ida, palos al cubil.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Los reyes tienen los brazos largos.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
El que evita la tentación, evita el pecado.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Quien siembra, siega.
Que mañana hay misa para los sordos.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Palabra de cortesano, humo vano.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Codicia mala, el saco rompe.
De lo perdido, lo que aparezca.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.