En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
La crianza es buena los trece meses del año
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Más pija que el Don Bosco.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Ahora sí se monto la gata en la batea
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
La muerte todo lo ataja.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
¿Usted qué come que adivina?
Burlas de manos, burlas de villanos.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Inútil como cenicero en moto.
La belleza es un reino que dura poco
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
La gota que derramó el vaso de agua.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Únicamente los peces muertos nadan con la corriente.
Del precipitar nace el arrepentir.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.