Escoba nueva, barre bien.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Caras vemos, corazones no sabemos.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Amores reñidos, los más queridos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Quien escribe mucho desvaría
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
La tercera es la vencida"
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
En el bosque no hay pájaros gordos.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
No hay que reírse de la felicidad
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
La sal no es atacada por las hormigas.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
El río se llena con arroyos pequeños.
El yerro encelado, medio perdonado.