Ir por los extremos no es de discretos.
Cada cosa pía por su compañía.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
El hombre es un animal de costumbre.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Cada gorrión tiene su corazón.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Hierba mala nunca muere y si muere no hace falta.
A buen servicio, mal galardón.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
No hay caldo que no se enfríe.
No te acostumbres a lo que no dure.
La vida no es senda de rosas.
Cuando uno está de malas, hasta los perros le ladran.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El miedo no anda en burro.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
A mala cama, buen sueño.
Escatimar y dar a putas.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Que con su pan se lo coman.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
A fullero, fullero y medio.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
El que mucho habla, mucho yerra.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Unos por otros, la casa sin barrer.