La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Tripa vacía, suena pronto.
Dos es compañía, tres multitud.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Quien duerme no coge liebre.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
De boca para fuera.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
El tiempo vuela, que se las pela.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Hacer de toda hierba un fardo.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
El haragán es el hermano del mendigo.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Detenerse después de probar un poco algo.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
La lengua queda y los ojos listos.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Más haces callando que gritando.
Cosa muy querida, presto perdida.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Para el postrero no hay cuchara.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Saber cuántas son cinco.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.