La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Por todas partes se va a Roma.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
El que algo teme, algo debe.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Gran mal padece quien amores atiende.
Llegaste como caído del cielo.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Oveja de todos, cómenla lobos.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
El harto no se acuerda del ayuno.
A la vejez, cuernos de pez.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
De lo que no sabes, no hables.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Irse con la música a otra parte.
Cada uno es artífice de su ventura.
La letra, con sangre entra.
El que está en pié, mire no caiga.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.