Una vez al año, y ésa con daño.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Abrojos, abren ojos.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Una obra acabada, otra empezada.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Yernos y nueras, en las afueras.
Ron, ron; tras la capa te andan.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Lo único que aumenta cuando lo das a otros es el amor.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
El que no cae, resbala.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
A todo hay remedio sino a la muerte.
El que manda, no va.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
A un traidor, dos alevosos.