De cuentos suele irse a chismes.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Primero comer, que ser cristiano.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Casarás y amansarás.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Belleza de cuerpo no se hereda
Ni lava ni presta la batea.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Quien se va, vivo y muerto está.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Nunca con menores, entables amores.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Cielo estrellado, tiempo variado.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
De padres asientos, hijos taburetes.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Todo se andará si la vara no se rompe.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.