La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
El sol siempre reluce.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
El arroz ya está cocido.
Chico pueblo, grande infierno.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
Alforjas llenas quitan las penas.
Calva buena, luna llena.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Ir por lana y volver trasquilado.
Santo Tomé, ver y creer.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Quien hijos ha, no reventará.
El que guarda, halla.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Es más seguro ser temido que ser amado
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Al que no le saben, le inventan.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien cerca halla, cerca calla.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Roma, acuerdos y locos doma.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Buenas razones cautivan los corazones.
Cuando el Mapou (roble-árbol) muere, las cabras se comen sus hojas.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Donde manda el perro, se ata al amo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Qué satisfacción estar enamorado
La mentira busca el rincón.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.