Cada cual en su corral.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
La vida pende de un hilo.
Bailaré según tu música.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Pocas palabras son mejor.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
A cada cañada le llega su añada.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
El llanto alivia el quebranto.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Año de neblinas, año de harinas.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Favor publicado, favor deshonrado.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Ni miento ni me arrepiento.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.