Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Quien te quiere, te aporrea.
En enero, cada oveja con su cordero.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
¡Se nos creció el enano!
Agua estantía, renacuajos de día.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
A dineros dados, brazos quebrados.
La soga, tras el caldero.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Se sincero y honesto siempre.
Cada uno canta como quiere.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Un beso es como beber agua salada, bebe y tu sed aumentará
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
No hay duelo sin consuelo.
El que poco pide, poco merece.
Cada palo que aguante su vela.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Antes de meter, prometer.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Más se mira al dador que a la dádiva.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
No por mucho madrugar amanece más temprano.
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.