Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Putas y frailes andan a pares.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Agua mansa, traidora y falsa.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Dinero de canto, se va rodando.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Tras cada pregón, azote.
Del mal vino, buena borrachera.
Es agua derramada.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Pan ajeno, caro cuesta.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
La verdad sale en boca de los niños.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
A mala cama, buen sueño.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Quien ama sin placer, quien bebe sin sed y quien come sin hambre, poco vive
De buena harina, buena masa.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
De trigo o de avena, mi casa llena.
La vida es un montón de pequeñas cosas
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.