El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Donde se está bien nunca se muere
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
¿Fiado?. Mal recado.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Una deuda, veinte engendra.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Un hombre sin relación, es un hombre muerto.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
la ropa son alas.
Valgan las llenas, por las vacías.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Borracho que come miel, pobre de él!
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El papel que se rompa él.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
A secreto agravio, secreta venganza.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A dineros dados, brazos quebrados.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
De pequeños principios resultan grandes fines.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.