Dos no riñen si uno no quiere.
Todo lo que no es dado es perdido
A la mujer fea, el oro la hermosea.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Juan Segura vivió mucho años
Ave de pico, no hace al amo rico.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
El triunfo de los crueles es breve
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Volver a inventar la rueda.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Yernos y nueras, en las afueras.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Casa en esquina, o muerte o ruina.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Quien desprecia, comprar quiere.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Saber de pobre no vale un duro
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Todavía aguas corren profundamente.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
El necio o no se casa o se casa mal.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Se heredan dinero y deudas
Un alma sola, ni canta ni llora.
Y vuelta la burra al trigo.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.