El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
El último que se pierde es la esperanza.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
El mal para quien lo fuere a buscar.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Bodas largas, barajas nuevas.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
A palabra necias, oídos sordos.
Al mal año, tarria de seda.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Pan no mío, me quita el hastío.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Una bella mujer, todos la desean pero nadie se casa con ella.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
¿Fiado?. Mal recado.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Una deuda, veinte engendra.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.